Mi aventura en Amsterdam comenzó en Marzo en VMX architects. La ilusión y las ganas de aprender cosas nuevas era el cargamento con el que llegue al estudio. Al principio tuve muchos problemas con el idioma, porque mi ingles no era muy bueno, pero trabajar con otro español y mis clases de ingles me ayudaron a atenuar este problema inicial que nunca me impidió hacer mi trabajo todo lo bien de lo que soy capaz.
Esa ilusión del principio se convirtió en decepción a las pocas semanas de trabajar en VMX architecs. Quizás tenia muchas expectativas, esperaba que me aportara muchas cosas trabajar en un estudio europeo mas o menos grande que había ganado el Europan 4. Pero se quedo en expectativas, ya que a nivel profesional me ha aportado muy muy poquito. No existía el trabajo en grupo, las tareas estaban muy compartimentadas pero se dialogaba muy poco. Además a los becarios nos daban trabajos de montaje, hacer maquetas,…vamos de currito. Un espacio diáfano en el que trabajábamos 20 personas y donde no se escuchaba una mosca en todo el día – llega a ser desesperante -. Un concepto de respeto muy raro, el concepto de respeto Holandes que dicen que es diferente (vamos que no existe). Un jefe maleducado que pasaba su tiempo haciendo bromitas desagradables sobre los becarios. El lunch a base de escasos bocadillos y fruta en 20 minutos era todo el descanso del que disfrutaba en mis nueve horas en el estudio…….............…………
En este ambiente pasaba mis días en Ámsterdam, sin tiempo para nada; porque después de nueve horas de trabajo diarias, el curso de ingles dos días después del trabajo, y mi pfc; no me quedaban mas que los fines de semana para disfrutar un poco de la ciudad y visitar un poco el país. Y así lo hacia, escapadas de fin de semana para disfrutar un poco de la aventura.
Pero VMX architects me dio la posibilidad de conocer a Dani y Bea, dos gallegos con los que desde el principio conecte muy bien y que me han ayudado mucho aquí. Es lo bueno que me ha dado VMX architects, porque no me ha quedado nada de las otras 20 personas que trabajanban alli, es raro trabajar 5 meses con unas personas y que no te aporten nada. También esto ha sido muy decepdionante.
No estaba muy contenta con el trabajo, pero la experiencia vital que suponía esta aventura me compensaba. No tenia solo el trabajo, también estaba conociendo gente, otra ciudad, otra forma de vida, etc; pero sobre todo me estaba conociendo a mi misma. Aceptaba todo como me venia, me había venido aquí con todas la consecuencias.
Pero había un problema, al jefe bromista no le gustaba que fuera seria (no me hacían gracia sus bromas) y se cansó. Así que decidieron (los dos jefes) acortar la beca de 6 meses en 4 meses. Su motivo fue que como no me veían feliz que para que seguir, ya que nunca pudieron alegar un motivo laboral (tan solo una seman antes enviaron un informe favorable sobre mi trabajo a la beca), y era cierto no estaba feliz allí, pero ese era mi problema y mi elección, no el suyo. El que realmente no estaba feliz era él, no quería que volviera tras los 15 días de vacaciones de agosto; y yo por supuesto con mi mejor ingles le dije que no continuaría ni un minuto más.
Esta propuesta nos la hicieron a mi y a Bea, las dos teníamos beca hasta septiembre, y el resto de becarios terminaban antes de las vacaciones, así que su intención era tener una plantilla de becarios totalmente nueva tras las vacaciones de verano.
Con muy poca profesionalidad y con menos sentido humano nos dijeron esto tres semanas antes de las vacaciones. No sabían si podían acortar el contrato de la beca que teníamos, las consecuencias que esta decisión nos traería, y sin poder alegar ningún motivo laboral para tomar esta decisión.
Una gran decepción y multitud de problemas se me vinieron encima de un día para otro: una fianza de un piso por dos meses que perdería, billetes de avión de familia,… ilusiones y planes rotos. ¿Qué hacer? Me descoloco, me decepcionó, no sabia que hacer.
Pero después de varios días de desconcierto, tome conciencia y una decisión. No volvería a trabajar a VMX architects, no hubiera podido trabajar tres semanas más en ese plan y menos después de lo mal que lo estaban haciendo todo; disfrutaría de Holanda tres semanas, y en agosto me volvería a Sevilla a ponerme a tope con mi pfc y terminar lo antes posible.
A pesar de todo estoy contenta, porque:
“No hay mal que por bien no venga”








